Primicias (Ecuador)
- Feb 13
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Pedidas de mano 'de película' conquistan París, un mercado lucrativo y ¿símbolo de presión social?
París, llamada "la ciudad del amor", es uno de los escenarios favoritos para pedidas de mano llenas de fantasía. Eso ha creado un lucrativo mercado y genera varias preguntas.
Es San Valentín y el mundo se enfoca en las muestras de amor y amistad. Pero hay una ciudad, emblema del romance, escenario de películas que nos hacen soñar con cuentos de hadas: París.
La capital de Francia, llamada "la ciudad del amor", se ha convertido en un atractivo espacio para pedidas de mano espectaculares, llenas de luces y fantasía.
Un carruaje resplandeciente tirado por un caballo blanco irrumpe de noche en la plaza Vendôme, una de las más lujosas de París. Su cochero abre ante una pareja un estuche rosa con un zapatito de cristal: "He venido a buscar a una princesa".
En la ciudad del amor, las pedidas de mano adquieren aires de cine entre carrozas de Cenicienta, terrazas privatizadas y puestas en escena a medida, creando un lucrativo mercado alimentado por clientes internacionales.
"Siempre hemos soñado con una boda de cuento de hadas", explica Sander Castel, empresario neerlandés de 44 años. En noviembre contactó a la agencia ApoteoSurprise, que organiza el paseo "en el carruaje de Cenicienta", propiedad de Delon.
En la plaza Vendôme, la pareja sube a bordo del carruaje y se deja llevar por los barrios acomodados de París hasta la Torre Eiffel. Al son de un violinista, el hombre, de rodillas, pide la mano de su novia, de 40 años.
Su prometida, Shirley Wijgaarts, con un vestido de baile negro, creía que simplemente pasaría un fin de semana sorpresa en París. "¡No me lo esperaba! Y por supuesto dije que sí. Es mi príncipe", dice.
Impulsada por las redes sociales, la pedida de mano "a la estadounidense" se ha convertido en un acontecimiento en sí mismo y se escenifica en la ciudad de la luz.
Sidecar, barco, helicóptero
Los hoteles de lujo, como el Shangri-La, reservan a sus clientes terrazas con vistas a la Torre Eiffel. "Les organizamos todo: flores, velas, fotógrafo, cena con mayordomo privado", explica Mélanie Tessier, "guest relations manager" del Shangri-La.
Esta puesta en escena espectacular fideliza a la clientela, que luego regresa para aniversarios o estancias en familia, explica.
Presión social
Los clientes son principalmente empresarios de entre 35 y 55 años, procedentes de Estados Unidos, Australia, Inglaterra, el norte de Europa, Singapur u Oriente Medio.
Además de París y Nueva York, este mercado también se desarrolla en Venecia, la costa amalfitana, Capadocia, Santorini o Australia.

